El sueño truncado de Adolfo Marama

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En los libros de historia aparecen dos tipos de personas: el tipo de las que han pasado a esos libros cuando han logrado cumplir sus sueños y el tipo de las que han pasado a esos mismos libros precisamente por los sueños que jamás han cumplido. La única diferencia entre ambos es que a los segundos se les suele dedicar un párrafo más pequeño. El piloto de carreras y diseñador de motores italiano Adolfo Marama era de estos últimos.

De Adolfo Marama no se sabe prácticamente nada a pesar de su importancia en la historia del motociclismo en su país. De hecho, ni siquiera se sabe a ciencia cierta si su apellido era Marama. Algunos creen que su verdadero apellido era Toyo y que Marama era un apodo. Otros opinan lo contrario: Marama era su apellido y Toyo, un apodo. Otros dicen que ambos, apellido y apodo, no eran más que su nombre artístico: Marama Toyo. No se jueguen un brazo por ninguna de las tres posibilidades.

Toda la información sobre la vida de Adolfo Marama surge de tres o cuatro párrafos en un par de enciclopedias de motociclismo publicadas el siglo pasado. Esas enciclopedias repiten una y otra vez los mismos detalles sobre la vida de Adolfo porque toda la documentación sobre sus primeros años de vida se perdió durante la II Guerra Mundial.

Parece ser que Adolfo creció en Fiume en algún momento indeterminado. Tampoco se sabe mucho de su familia. Dice la leyenda que trabajó como marino…

Este artículo no es una excepción.

el sueño truncado

 

Parece ser que Adolfo creció en Fiume, en la península de Istria, en algún momento indeterminado de la primera década del siglo pasado. La fecha exacta tampoco la sabe nadie con seguridad. En aquel momento, la península de Istria pertenecía a Italia. Hoy en día pertenece en su mayor parte a Croacia.

Tampoco se sabe mucho, por no decir nada, de la familia o de las primeras décadas de la vida de Adolfo. Se supone que su familia era de origen egipcio y que Adolfo podría haber nacido en Alejandría poco antes de que su familia se mudara a Istria. Pero tampoco eso es seguro. Dice la leyenda que Adolfo trabajó como marino mercante durante unos años, que llevaba una larga coleta y que hablaba varios idiomas. Durante unos de sus viajes habría recalado en Australia, donde esa misma leyenda dice que Adolfo vio las primeras carreras de motocicletas de su vida. Si la leyenda dijera que Adolfo cruzó a nado el Pacífico también lo daríamos por bueno.

Adolfo fue el popularizador de las carreras de speedway y de dirt track en su región de origen. Adolfo, que también corría, era famoso por su estilo temerario, que atraía a pilotos de toda Italia y del centro de Europa a las pistas en las que él se dejaba ver. Pero si por algo destacó Adolfo fue por sus ideas como ingeniero, locuras avanzadas a su época que le hicieron ganarse la fama de diseñador excéntrico y poco dado a convencionalismos.

…llevaba una larga coleta y hablaba varios idiomas… Si la leyenda dijera que Adolfo cruzó a nado el Pacífico también lo daríamos por bueno.

sueño truncado adolfo

 

De lo que no cabe duda es de que a mediados de la década de los años treinta Adolfo conoció a Plinio Galbusera, que había creado un par de años antes la primera marca italiana de motos de carreras de speedway: Moto Galbusera. Adolfo y Plinio fueron los creadores de dos de las máquinas más rompedoras de su tiempo. El primero fue un motor con dos compresores, 249cc y cuatro cilindros. El segundo, un motor de dos tiempos y ocho cilindros de 498cc. Una auténtica barbaridad. Este último fue presentado en Milán en 1938 con la intención de que se convirtiera en el corazón de una nueva línea de motos de carreras capaces de alcanzar la muy respetable, para su época, velocidad de 150 km/h (aunque a su creador no le interesaba tanto la velocidad como la fiabilidad).

Ése era el sueño de Adolfo.

Pero el sueño de la línea de motos más rápida de su época jamás llegó a hacerse realidad. En primer lugar, por las dificultades económicas por las que pasaba la marca Galbusera. Y en segundo lugar por el estallido de la II Guerra Mundial, que alteró todos los planes de Adolfo y de Plinio. El hecho de que los bombardeos aliados destrozaran la fábrica Galbusera tampoco ayudó mucho.
Tras la guerra, Adolfo volvió a las carreras… y acabó muriendo en un accidente ocurrido en una carrera de dirt track en Montebello.

Tras la guerra, Adolfo volvió a las carreras y compitió con algunos de los mejores pilotos de la época. Gente con nombres tan exóticos, como de villano de cómic de Batman, como “los hermanos croatas Mrac”. O como el austríaco Fritz Dirl, un mito del speedway al que puedes imaginar con un bigote largo y enroscado y un acento maligno y duro como el acero (en realidad llevaba la cara afeitada, parecía un niño y tenía más pinta de irlandés que de austríaco).

Adolfo murió el 30 de mayo de 1946 en un accidente ocurrido en una carrera de dirt track en Montebello. La marca Galbusera sólo le sobrevivió unos pocos años más, tras los que cayó en el olvido a la espera de su pequeño párrafo en los libros de historia del motociclismo.

En Istria la palabra “marama” significa pañuelo o “foulard”. Y un pañuelo es lo que se ponían en el cuello los corredores de motociclismo en aquella época para que los espectadores pudieran diferenciarlos durante las carreras. Así que igual sí que “Marama” era el apodo de Adolfo y no su apellido.

Pero lo repito: no apuesten un brazo por ello.

 

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Cristian Campos

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