Siete decepciones inesperadas del mundial

Raul RomojaroRaul Romojaro21 junio, 20173min4740

Siete decepciones inesperadas del mundial

No todo son satisfacciones en el Mundial, tampoco han faltado algunos chascos que no podemos olvidar.

Nos gustan las motos. Nos gustan las carreras. Nos divierten, nos emocionan, incluso nos apasionan… Disfrutamos de las gestas de estos héroes modernos que son los pilotos tanto como rodando con nuestras monturas. Ídolos que protagonizan el espectáculo único del Campeonato del Mundo, seguido por millones de personas cada domingo de gran premio. Sin  embargo, no todo son alegrías.

A veces, las expectativas se desvanecen, las ilusiones se esfuman y ese disfrute ya no es el que nos gustaría. Se producen sorpresas o decepciones que, en ocasiones, perduran en el tiempo con la misma intensidad que los éxitos o las satisfacciones. Sin duda que cada uno de nosotros podríamos realizar nuestro propio catálogo de chascos en los grandes premios, empecemos por estos siete que a buen seguro permanecen en el recuerdo de la mayoría de los buenos aficionado al Mundial de motociclismo.

Randy Mamola, el “Poulidor” de 500ccRaymond Poulidor fue un afamado ciclista francés de los años 60 que pasó a la historia de este deporte como el eterno segundo, clasificación que ocupó en tres oportunidades en el Tour de Francia. Algo similar se puede aplicar a Randy Mamola en el Mundial de 500cc. El estadounidense, espectacular como pocos en su pilotaje, ganó 13 grandes premios de la categoría reina pero nunca consiguió el título ya que acabó en segunda posición en 1980, 1981, 1984 y 1987, además de ser tercero en 1983 y 1986. Con semejante persistencia en su rendimiento y resultados, lo previsible hubiera sido que en alguno de los intentos el californiano rematase la faena, pero se retiró sin conseguirlo después de haber competido con Yamaha, Suzuki, Honda y Cagiva.

 

Randy Mamola, espectacular como pocos en su pilotaje, ganó 13 grandes premios de la categoría reina pero nunca consiguió el título, ya que acabó en segunda posición en 1980, 1981, 1984 y 1987; y tercero en 1983 y 1986. Con semejante persistencia, lo previsible hubiese sido que rematase la faena, pero se retiró sin conseguirlo.

El fracaso del GP chinaChina es el país más poblado del mundo. Y de sus más de 1.300 millones de habitantes, unos 220 millones se desplazan en motocicletas de todo tipo. Parecía, por tanto, un escenario ideal para la celebración de un gran premio y así lo imaginaron también en Dorna, la empresa promotora del Mundial. Un circuito imponente como el de Shanghai estaba preparado para acoger a una cita que apuntaba a éxito sin precedentes pero que, en realidad, se convirtió en todo lo contrario. Entre 2005 y 2008 las gradas se mostraron casi desiertas, el país no parecía tener interés por las carreras y el organizador local tampoco.


La relación entre las partes era, además, muy compleja por lo que finalmente, ante semejante cúmulo de circunstancias adversas, la prueba salió del calendario mundialista.

Con unos 220 millones de Chinos desplazándose en motocicletas de todo tipo, China parecía el escenario ideal para la celebración de un gran premio. Sin embargo, el imponente circuito de Shanghai mostró unas gradas casi desiertas entre 2005 y 2008.

El accidente de Alberto Puig

Sólo Álex Crivillé lo había conseguido antes. En el GP de España de 1995, Alberto Puig se convirtió en el segundo piloto español capaz de ganar una carrera de 500cc, después de que ‘Crivi’ se hubiera estrenado en Assen 1992. Fue una victoria que reveló el excelente momento del entonces piloto del equipo de Sito Pons, sin duda aquél era su año. De hecho, llegó al GP de Francia después de sumar otros dos podios en Italia y Holanda, un rendimiento que le aupaba hasta la condición de aspirante al título de la clase reina. Estaba fuerte, motivado y llevaba una Honda realmente competitiva. Pero en Le Mans la suerte le fue esquiva.

Sufrió una durísima caída al final de la recta del trazado francés que a punto estuvo de costarle la amputación de la pierna izquierda. Los milagros de la cirugía consiguieron salvársela y Puig volvió a competir al año siguiente, de hecho lo hizo dos temporadas más; sin embargo, ya nunca pudo volver a ser el mismo de antes, su prometedora carrera deportiva se vio truncada con la crueldad de la que sólo es capaz este deporte.

Alberto Puig llegó al GP de Francia después de sumar otros 2 podios en Italia y Holanda, rendimiento que le aupaba hasta la condición de aspirante al título de la clase reina. Pero en Le Mans la suerte le fue esquiva. Sufrió una durísima caída al final de la recta del trazado Francés que a punto estuvo de costarle la amputación de la pierna izquierda.

Carlos Cardús acariciaba con la yema de los dedos el título de campeón del mundo de 250cc. Llegaba líder a la carrera final de la temporada 1990 en Australia y ni siquiera necesitaba ganarla: si el vencedor era su rival directo, John Kocinski, el catalán podía permitirse el lujo de terminar segundo para lograr el objetivo. Parecía fácil, su temporada había sido solvente y no había razones para pensar que flaqueara en el momento crítico. ¿O sí? Lamentablemente así fue. La presión de sentirse campeón, de estar en el centro de todas las miradas, de saber que se lo jugaba todo a una carta pudo más que el talento de ‘Tiriti’.

Poco después de darse la salida, el español se retiró a causa de una supuesta avería en la palanca de reenvío del cambio de su Honda; hubo especulaciones de todo tipo: él mismo llegó a asegurar tiempo después que en su equipo le habían boicoteado, mientras que algunos testigos presenciales argumentaban que el propio piloto rompió esa pieza de una patada al llegar al box, que en realidad se detuvo al verse incapaz de contener a su rival estadounidense. Sea como fuere, lo indiscutible es que Cardús perdió una oportunidad de oro para ser campeón de ‘dos y medio’ que nunca más tuvo.

Carlos Cardus 1990

Carlos Cardús acariciaba con la yema de los dedos el título de campeón del mundo de 250 cc. Llegaba líder a la carrera final de la temporada 1990 en Australia y ni siquiera necesitaba ganarla. Parecía fácil, su temporada había sido solvente, pero la presión de sentirse campeón pudo más que su talento y, poco después de la salida se retiró por una supuesta avería en la palanca de reenvío del cambio de su Honda.

Nunca llegó el répoker de Aspar

Jorge Martínez ‘Aspar’ fue el sucesor natural de Ángel Nieto. La desgracia truncó la carrera de Ricardo Tormo y este otro valenciano recogió el testigo de seguir haciendo grande al motociclismo español en las cilindradas pequeñas del Mundial. Y cumplió con su desafío, proclamándose campeón de 80cc en los años 1986, 1987 y 1988, logrando además esta última temporada el doblete al hacerse con el título de 125cc. Tenía entonces sólo 26 años, así que le quedaba aún un largo recorrido deportivo para ampliar tan brillante palmares. Muy al contrario, el de Alzira inició a partir de entonces un auténtico vía crucis buscando una moto competitiva, al nivel de su capacidad, de la que nunca más disfrutó. Compitió con JJ Cobas, Honda, Yamaha y Aprilia, siempre yendo a las marcas teóricamente competitivas que, sin embargo, no lo fueron al llegar él. Sus elecciones se antojaban las correctas pero el destino le arrebataba una y otra vez la razón. El répoker de coronas de Aspar nunca llegó…

Jorge Martínez Aspar fue el sucesor natural de Angel Nieto. Se proclamó campeón de 80 cc en los años 1986, 1987 y 1988, logrando además esta última temporada el doblete al hacerse con el título de 125 cc. Tenía entonces sólo 26 años y un brillante palmarés por delante que jamás llegó.

El día que Rossi anuló a GibernauEl de 2005 estaba llamado a ser el gran año de Sete Gibernau en el Mundial de MotoGP. Con experiencia ya sobrada en la clase reina, viniendo de ser subcampeón en las dos temporadas anteriores y como piloto oficial de Honda todo parecía pintar de cara para el catalán. No sería sencillo, obviamente, doblegar al mismísimo Valentino Rossi pero al menos sobre el papel tenía los argumentos para intentarlo. El espejismo duro poco, el italiano se encargó de acabar con las ambiciones del español tan pronto como pudo, en la primera carrera del año en Jerez. Su duelo fue épico, uno de los más recordados de la historia de los grandes premios, con el italiano dispuesto incluso a sacar a su rival de la pista para demostrar quién era el jefe de MotoGP. Y lo hizo… Gibernau no sólo perdió en el asfalto sino también fuera de él, porque aquélla maniobra fue un torpedo en toda regla a la línea de flotación de su confianza, de su moral. A partir de ese instante, el catalán se mostró incapaz de plantar cara seriamente a Rossi, no venció ni una carrera ese año (ni nunca más) y acabó el campeonato en séptima posición.

 

El de 2005 estaba llamado a ser el gran año de Sete Gibernau en el mundial de MotoGP. Pero Valentino Rossi se encargó de acabar con las ambiciones del español que no sólo perdió en el asfalto sino también fuera de él. Porque aquella maniobra acabó con la confianza de Gibernau que no venció ni una carrera ese año y acabó el campeonato en séptima posición.

Adiós a las motos en la tele

Una decepción más reciente y que sufrimos todos, incluyendo en el saco al propio deporte. Dejando al margen debates sobre la conveniencia del modelo de negocio o las alternativas posibles, lo indiscutible es que la transmisión de los grandes premios en televisión de pago es una mala noticia para los aficionados. No todos, por diferentes motivos, se encuentran en disposición de acceder a estas plataformas (aunque sean tres en la actualidad), con lo que las audiencias se resentirán, con ello el interés general por el motociclismo, seguramente también las inversiones de los patrocinadores con el consiguiente perjuicio para pilotos y equipos, la afluencia a los circuitos puede bajar…

En definitiva, una bola de nieve cuyas consecuencias dependerá de la evolución del número de abonados a la televisión por pago. Pero a día de hoy, se trata sin duda de un chasco incuestionable para una gran mayoría.

La transmisión de los grandes premios en televisión de pago es una mala noticia para los aficionados. Las audiencias se resentirán, con ellos el interés general por el motociclismo. Seguramente también las inversiones de los patrocinadores con el consiguiente perjuicio para pilotos y equipos. La afluencia a los circuitos puede bajar ...

Fuente foto Randy Mamola: Licencia CC Attribution-Share Alike 4.0 International; Autor: Inedit2
Fuente foto Alberto Puig: Licencia CC Attribution-Share Alike 3.0; Autor: Rikita
Fuente foto Carlos Cardus: Licencia CC Attribution-Share Alike 3.0; Autor: Rikita
Fuente foto Jorge Martinez: Licencia CC Attribution-Share Alike 3.0; Autor: Rikita
Fuente foto Sete Gibernau: Licencia CC Attribution-Share Alike 3.0; Autor: Pitroipa10

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El mundo no estaba esperando una nueva revista de motos, por eso ésta no es una revista de motos. Es una revista en la que la gente escribe sobre cosas que les parecen interesantes, eso si, con las motos como hilo conductor. El resultado: apasionante y desconcertante a partes iguales, porque uno empieza a leerla pensando que va a leer artículos sobre motos y la mayoría de las veces acaba enganchado a algo interesantísimo sobre cualquier otra cosa.


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