El hijo del Samurai

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感動

El tercer hijo de Takanosuke Yamaha, Samurai perteneciente al Tokugawa Shogunate de Kishu, prefectura de Wakayama, al oeste de Japón, nació el 20 de abril de 1851. Torakusu creció en un Japón que se modernizaba. Rodeado desde pequeño de libros de astronomía y ciencia, los mismos que custodiaba su padre en el clan de Samurais al que pertenecía. Desde pequeño mostró aptitudes por los trabajos mecánicos, hasta el punto que en 1871 se marchó a Nagasaki a aprender el arte de la reparación de los relojes a manos de maestros británicos.

Y ocurrió que Torakusu, determinado y audaz, mostró por primera vez su espíritu emprendedor. Planteó abrir una fábrica de relojes locales, pues todas las marcas eran extranjeras. Pero un obstáculo insalvable, la falta de capital, frenó su iniciativa. Pero como le dijo su padre, “donde se cierra una puerta se abre una ventana”. Por entonces Nagasaki era una ciudad referente a nivel médico, lo que le permitió familiarizarse con la maquinaria de esta industria. Se trasladó a Osaka para perfeccionar su conocimiento. Y allí se abrió la puerta.

organo torakusumoUn día el equipo de cirugía del Hospital de Hamamatsu se desmontó y nadie sabía cómo repararlo. Y hasta allí fue Torakusu a arreglar el entuerto. El equipo quedó en perfectas condiciones y cuando un tiempo después se estropeó un órgano de la Escuela Primaria de Hamamatsu, alguien se acordó de Torakusu. Esta vez se trataba de un desafío para él, que nunca había trabajado con objetos musicales. Tenía ante sí un órgano Baby Reed americano. Un aparato que le fascinó. Pero el joven Yamaha no solo lo arregló. Desarmó por completo el órgano, lo analizó y lo estudió al detalle. Posteriormente lo ensambló grabando en su cabeza la operación paso a paso. Maravillado por aquel descubrimiento, Torakusu volvió a encontrarse con otra ventana abierta. Y su espíritu emprendedor le llevó a proponer que existiera un órgano en cada escuela primaria de Japón. El problema es que no había dinero para hacerse con un costoso Baby Reed americano, por lo que Torakusu decidió fabricarlos él mismo, a partir de lo que había quedado grabado en su mente en la escuela primaria de Hamamatsu.

Y allí comenzó a fabricar el primer órgano Yamaha. Como ocurriera en su primera aventura, la de la fábrica de relojes, el capital suponía un problema. Así que tiró de creatividad. Lo construiría con lo primero que tuviese a manos. Utilizó huesos de vacas y pieles raspadas e improvisó soluciones inverosímiles para construir su primera creación.

El primer órgano Yamaha de los millones que se iban a fabricar. En marzo de 1889 nacía en Hamamatsu, la ciudad en la que se le abrió la ventana buena, Yamaha Organ Mfg. Co. En un año logró construir 250 y apenas dos años más tarde la demanda de sus órganos traspasaba las fronteras. Los Yamaha eran solicitados desde la misma Gran Bretaña.

Creció la fábrica, casi al ritmo que la curiosidad y la ambición de Torasuku, que fundó en septiembre de 1897 Nippon Gakki Co. LTD. Se mudó a unas instalaciones mejores, inyectó más capital y en 1899, celebrando el décimo aniversario, viajó a Estados Unidos para seguir diversificando la oferta con la construcción de pianos. A su regreso comenzó a construir el primer gran piano de la marca Yamaha. Lo hizo con la paciencia del bodeguero y con la sapiencia del Samurai, legado de su padre. Tardó dos años en terminarlo, pero el resultado volvió a ser excelente. Tanto que estaban vendidos antes de finalizar su fabricación. De los dos que vendió en 1900 pasaron a 21 en 1903.

Torasuku convirtió la en la Exposición Industrial de Japón, celebrada en 1902 en Osaka, en un gran escaparate para sus pianos. Iniciativa que repetiría en la Expo Mundial de Saint Louis, en Estados Unidos, dos años más tarde. Comenzaron a llegar los premios, pero el hijo del Samurai, lejos de ser conformista, se propuso entrar en el mercado de las armónicas, dominado con mano de hierro por los fabricantes alemanes. El estallido de la I Guerra Mundial frenó la importación de armónicas alemanas, lo que supuso un boom de ventas para Yamaha. En 1916 Torakusu enfermó, muriendo a los 64 años y dejando en pie una empresa diversificada, saneada económicamente y emprendedora a la hora de abrir nuevos mercados.

 Genichi Kawakami
Genichi Kawakami

En 1927 asumía la presidencia de la compañía Kaichi Kawakami, que había mandado a su hijo Genichi a la Escuela Comercial de Takachiho. El vástago se unió a la empresa en 1937, una época crucial en la historia de la compañía. Durante la II Guerra Mundial la experiencia en la fabricación de pianos le permitió fabricar hélices de madera para aeroplanos y de ahí saltar a las hélices de metal. Pero finalizada la guerra el equipo que fabricaba esas hélices quedó en desuso. Y en 1950, cuando Genichi heredó la presidencia, decidió cambiar el rumbo de las anteriores generaciones buscando abrir una nueva ventana.

Yamaha_YA-1
Yamaha_YA-1

Una visita a Estados Unidos, como la de Torasuku Yamaha en 1899, convenció a Kawakami que con las técnicas de tratamiento de materiales utilizados en los pianos podría fabricar los componentes metálicos de las motos, recuperando la tecnología metalúrgica utilizada durante la II Guerra Mundial, para producir motocicletas. Y así nació la YA-1, conocida como “aka tombo”, o la libélula roja. Corría el año 1955. Genichi fundaba Yamaha Motor, pero no olvidaba la música, la principal ocupación de la empresa, proponiendo la creación de una red internacional de escuelas de música. Propuesta que internacionalizó fundando la primera de esas escuelas en Los Ángeles en 1964. O cuando propuso la fabricación de productos deportivos como los arcos que permitieron ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos hasta a seis arqueros.

Hoy el legado del hijo del Samurai permite educar musicalmente a millones de niños y recorrer miles de kilómetros a sus clientes a lomos de sus motocicletas fabricadas bajo una premisa que en Yamaha se resume con una palabra: Kando. Palabra que describe “una sensación de profunda emoción y la satisfacción derivada de experimentar una calidad suprema y un gran rendimiento”.

“Yo quiero crear motores de trial manufacturados para motos”
Genichi Kawakami Primer Presidente de Yamaha Motor, 1953, el día que nació Yamaha Motor

“Tenía a mi jefe de la división de investigación y a otros gerentes visitando las principales fábricas de motocicletas en todo el país. Ellos me dijeron que existía una gran oportunidad, incluso si nosotros entrábamos tarde al mercado. No quise entrar a este nuevo negocio sin prepararme antes para ello. Por eso decidimos viajar a fábricas alemanas antes de elaborar nuestra primera motocicleta de 125cc. Me uní a este viaje alrededor de Europa en el cual mis principales ingenieros aprendieron cómo fabricar motocicletas. Investigamos todo lo que nos fue posible para asegurar que podríamos fabricar una bicicleta tan buena como las demás. Una vez que tuvimos esa confianza, comenzamos”.

“Si vas a hacer algo, sé el mejor en ello” Genichi Kawakami

 

Fuente foto Genichi Kawakami: Licencia CC Attribution-Share Alike 3.0; Autor: Yamaha
Fuente foto Yamaha YA-1: Licencia CC Attribution-Share Alike 3.0; Autor: Rikita

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Fermín De la Calle

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