Esto nos genera una cierta incertidumbre cuando pensamos en todas aquellas cosas adversas que pueden ocasionar alguna forma de descontrol de nuestro vehículo, pudiendo llevarnos a tener algún percance y provocarnos así algún tipo de lesión. Para todo esto intentamos poner medios equipándonos de la mejor manera posible, intentando evitar las sorpresas con las que podemos encontrarnos. De esta forma, evitaremos conducir sin ningún miedo, de forma segura. Pero hay veces que por muchos medios que pongamos, no es válido, sobre todo cuando nos encontramos con imprevistos que no son comunes y con los que un descuido puede llegar a ser mortal.

Una de las cosas para la que no estamos preparados son las trampas mortales que últimamente se están dando en la disciplina del enduro convirtiendo esta afición en una prueba sádica, macabra y de mal gusto, provocando entre los aficionados un gran miedo y pánico.
Pero una de las cosas para la que no estamos preparados es las trampas letales o mortales que últimamente se están dando en la disciplina del enduro, convirtiendo esta afición en una prueba sádica, macabra y de mal gusto, que provoca entre los aficionados un gran miedo y pánico. Os choca ¿verdad? Pues como en el campo no hay leyes escritas de uso y disfrute, hay tantas leyes como variantes de personas que lo regentan para su explotación, uso y disfrute: ganaderos, agricultores, micólogos, senderistas, cazadores, etc. Todos ellos tienen cabida en el campo siempre y cuando se respeten las normas no escritas de respeto mutuo. Y lo que no se puede permitir es que haya ciertas “personas” que en su tiempo libre se dediquen en profundidad a colocar trampas en zonas concretas por donde pasan los motoristas de tal forma que son “cazados” como animales, provocando accidentes gravísimos. Esto genera un gran mal estar y mucha incertidumbre entre los aficionados del enduro. Entre estas técnicas hay muchas que se repiten en distintos puntos de España imitando la ejecución de las trampas que son calcadas de unas regiones a otras. En este artículo voy a hablaros de varios ejemplos para que podáis juzgar el grado de maldad al que nos enfrentamos.
PALOS ESPINOSOS

inmediata y los problemas derivados que, como podéis imaginaros, pueda ocasionar esto.
ÁNGULOS DE HIERRO
Se colocan en un mismo paso varias escuadras de hierro, clavándolas al suelo unos 20 centímetros y dejando 3cms fuera. Esto se camufla con la vegetación de la zona, disimulando así su visibilidad. Cuando el neumático pasa por encima de esto, el golpe revienta el neumático y produce el descontrol de la moto.
CABLE ATRAVESADO
Esta última “técnica” a la que voy a hacer referencia es de largo la más sencilla y cruel en cuanto a lo que trampas se refiere. Se trata de colocar un cable acerado de poco grosor (para que sea difícil visualizarlo) que, dependiendo de la altura a la que esté colocado, puede ocasionar unos u otros daños. Si el cable se coloca bajo podrá ocasionarnos la pérdida del control del vehículo pudiéndose enredar en alguna de las ruedas. Si el cable se coloca en una zona media, se metería por la parte de la horquilla haciendo parar la moto en seco e incluso pudiendo producir lesiones al tensar el cable en alguna de las extremidades. Por último, la posición más crítica de todas sería la más alta, provocando un sinfín de lesiones físicas en los motoristas e incluso su muerte.
Entre muchos de los casos que podemos encontrar de accidentes provocados por trampas, destacamos el de Diego González, que quedo parapléjico al golpearse contra una gran roca colocada en mitad de una vía, de forma que no se pudiese ser esquivada después de un pequeño salto. Ocurrió en el monte de Alba de Vigo y se juzgó a cuatro comuneros encargados de los trabajos de mantenimiento y conservación de Montes Valladares. Fueron juzgados por un delito de lesiones por imprudencia grave.

Esta clase de actos y acciones están provocando muchos accidentes al año, y por ello, tanto las autoridades como la R.F.M.E., están haciendo todo lo posible por acabar con estas obras macabras y poder ponerles fin. Aunque es muy difícil terminar con esta lacra social, no hay que dejar de perseguirles para que la afición al enduro no vuelva a tener ningún tipo de miedo en su práctica. Por ello si cuando salgáis al campo encontráis algo de esto no dudéis en poneros en contacto con la guardia civil para poder denunciar el acto, porque si os limitáis a solo quitar la trampa dentro de un tiempo se volverá a colocar en la misma zona pudiendo ocasionar un incidente tan grave como el de Jesús Ángel de esta forma podremos ayudar a que nadie sufra sus consecuencias.





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