Conseguir una vida plena y satisfactoria no implica ser siempre feliz o que todo sea fácil y sencillo. La vida está llena de subidas y bajadas, de curvas a derechas y a izquierdas. A veces te encuentras piedras u obstáculos en el camino. Pero sentir que eres lo que quieres ser, que tienes lo que quieres y que haces lo que te gusta, es lo más importante para saber que tu paso por esta tierra ha valido la pena.

Quizás, no tengas exactamente la vida que soñabas. Puede que tu trabajo no sea el más maravilloso o a lo que aspiras. Un problema familiar o amoroso. Momentos en que todo parece que se pone difícil y que estás en un pozo del que no sabes salir.

Coger la moto y darte una vuelta es romper con todo eso y entrar en un estado de total satisfacción. Como si el mundo se parase por un rato, salir con tu moto, solo o con amigos, es una cura para el alma.

¿En qué piensas cuando conduces? En que conduces.

Motociclismo, una cura para el alma

Podemos preguntar a los no-moteros qué les pasa cuando van en coche. A veces te dicen que no saben ni cómo llegan a los sitios. Se sientan al volante y su mente se pone a pensar en todo lo que tienen que hacer. Llegan al sitio y siguen con su mente saturada de cosas, problemas y tareas.

Esos momentos en que estás en un pozo del que no sabes salir, coger la moto y darte una vuelta es romper con todo… Como si el mundo se parase por un rato. Salir con tu moto sólo o con amigos en una cura para el alma.

Los moteros no somos así. Nos subimos a lomos de nuestra moto y simplemente pensamos en ella y en el recorrido que tenemos por delante. Curva a izquierdas, recta, cuidado con la humedad de allí, curva a derechas. Todo lo demás pasa a un plano casi imperceptible. Te paras en un bar cualquiera y no te importa si es feo, bonito, grande o pequeño. Lo único importante es tener la moto delante y poder tomar algo con tus amigos o compañeros de ruta.

Y todo empezó…

Mujeres Moteras nació como una necesidad de encontrar a otras mujeres que como yo disfrutaban de todo lo que el motociclismo ofrece. Una respuesta egoísta a una necesidad. Quería tener otras amigas con las que compartir afición y no estar, siempre, rodeada de hombres (que hay que decir que siempre me trataron como a una más y a una igual).

Quería compartir sensaciones y emociones. El cómo una semana difícil podía convertirse en un fantástico día de risas y diversión.

Y el destino te pone a prueba. Una petición a través de redes sociales nos pedía ayuda para el alma de una mujer.

Una mujer llamada Trini que había descubierto el motociclismo a través de su marido.

Ella no conducía y no tenía moto, pero también se disfruta de las dos ruedas yendo montada detrás y abrazada a quien amas. Pero la vida es difícil y a veces te roba tu mundo. Trini estaba inmersa en un mar de dolor, tristeza y soledad por la pérdida reciente de su marido. La petición nos pedía hacerla feliz por un día.

¿Qué mejor que ofrecer la cura para el alma del motociclismo?

En secreto concentramos a más de 50 moteros y moteras ilusionados con la sorpresa que estábamos preparando.

Nos reunimos y fuimos a casa de Trini, que gracias a una compinche sabíamos que estaría sin hacer nada.

A los pies de su balcón hicimos rugir con fuerza nuestros motores. Ella salió con pijama y sin peinar. En una fracción de segundo su cara pasó de la sorpresa a la emoción. Entre risas le dijimos que bajara que teníamos una sorpresa para ella.

Cuando salió por la puerta me acerqué y le dije. Todo esto es para ti. Y aquí tienes un casco, una chaqueta y unos guantes para que puedas pasar un gran día con todos nosotros. Y tu piloto para hoy, será Eduard, a los que ya todos conocéis como mi fotógrafo y compañero de batallas y aventuras.

Trini vivió una gran experiencia. Hicimos curvas a derechas y a izquierdas, subidas y bajadas. Ella cerraba los ojos y sentía el viento y el rugir de los motores. Por debajo de la visera la veíamos sonreír entre lágrimas. Vivió un auténtico día motero.

El motociclismo en todas sus vertientes y disciplinas es alma, es pasión, es pura endorfina. Es la cura perfecta a cualquier dificultad. Te desconecta de todo mientras lo disfrutas y te permite retomar tus problemas con una mente más clara.

En el bar bailamos, nos reímos, hicimos fotos y lo pasamos en grande. Por un día, conseguimos que apartase de su mente toda su pena. Por un día, curamos su alma y le dimos algo bonito que recordar y a lo que aferrarse en sus momentos difíciles.

El proyecto Mujeres Moteras

Mujeres moteras

No me considero una persona demasiado emotiva. Pero supe reconocer en aquel día algo que también curaría mi alma. Algo que daría un nuevo propósito a mi vida y que me hacía enormemente feliz. Mujeres Moteras tenía que avanzar y ayudar a otras mujeres y los hombres que quisieran, a ser más felices a través del motociclismo.

Tras más de 7 años hemos vivido todo tipo de aventuras y retos. Hoy hay muchas mujeres que se atreven por su cuenta a vivir el motociclismo. Y para las que no, estamos ahí, pendientes y preparados.

El motociclismo en todas sus vertientes y disciplinas es alma, es pasión, es pura endorfina. Es la cura perfecta a cualquier dificultad. Te desconecta de todo mientras lo disfrutas y te permite retomar tus problemas con una mente más clara.

Todo esto, a los raros a los que no les gustan las motos les sonará ridículo. Pero si te gustan las motos y todavía no disfrutas de ellas, no lo pienses más y hazlo. Hay un camino fantástico por recorrer con infinitas opciones, donde todas ellas implican disfrutar y vivir con plenitud.

Berta Doria

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Berta Doria

Berta Doria

Fundadora de Mujeres Moteras, primera voz femenina del sector del motociclismo en España. Surge como una necesidad de encontrar a otras mujeres que como ella disfrutan de todo lo que el motociclismo ofrece.

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