Live to ride

Live-to-ride.jpg
Aquel domingo me desperté perfectamente descansado y fresco.

El inductor de sueño calculó de manera precisa las horas que necesitaba descansar, ni una más y ni una menos. Me sentía como si el interminable turno de dos años no hubiera empezado nunca. Aún recuerdo cuando mi padre me hablaba de los fines de semana de dos días en los que el tiempo se les escapaba, a mi madre y a él, holgazaneando entre las sábanas. Les gustaba tomar el café y leer el periódico (de papel!) en la cama y no salir de ella hasta bien entrada la mañana. Por suerte, perder el tiempo es una de las tantas cosas inútiles que la corporación bio desprogramó de mi cerebro cuando me contrataron. Ahora todo mi tiempo es útil.

Aquél era uno de esos raros días sin lluvia ácida y estaba dispuesto a disfrutarlo a tope. El Sol brillaba esa mañana y decidí pasar mi día de vacaciones dando una vuelta en moto. Bueno, no lo decidí yo, lo hizo la XBOX que gestiona mi tiempo libre, pero como siempre acierta mis gustos, no me opuse en absoluto. Más tarde, durante la ducha de partículas, el sistema Neurosound pinchó un tema que sonaba como del siglo pasado, muy antiguo, Born to run o algo así, no se de quién era pero me pareció estúpidamente romántico. ¿correr?¿porqué? y sobre todo ¿Hacia dónde?.

Néstor, mi androide mayordomo, estaba en modo reposo de domingo pero me preparó mi mono de moto. Yo quería ponerme el de Geltex negro, en plan motero canalla, pero él tenía los datos de los niveles de UV solar y me convenció de ponerme el blanco, para no achicharrarme, dijo. Bueno, el blanco también me gusta. Me tomé mi pastilla concentrada de café preferida y la acompañé con una deliciosa gelatina con sabor a cruasán. Néstor me había preparado un concentrado de glucosa con sabor a naranja. El desayuno perfecto para el domingo de vacaciones, equilibrado y en tan sólo tres minutos y doce segundos.

Néstor se había ocupado también de prepararme una bolsa de sobres de sabores liofilizados (para no tener que perder el tiempo parando a nutrirme en ningún bar de carretera), de hacer un doble chequeo completo de mi moto y Neurosound había cargado el control central con cinco horas de música a 136 bpm, el ritmo permitido para circular en moto.

Bajé al garaje y ahí estaba. Mi flamante Harley-Hyosung-Davidson NP Free rider. No era el último modelo porque no era del todo automática, pero seguía siendo una bestia preciosa.



Hyosung había hecho un buen trabajo despojando la moto de esas cosas innecesarias que antaño gustaban tanto, como el absurdo motor a gasolina o las ruedas. Desde hacía ya tiempo, las motos montaban motores súper eficientes de fisión nuclear (NP: nuclear powered) refrigeradas con hidrógeno líquido. Motores limpios, sin mantenimiento y que además no vibraban ni hacían el molesto ruido Harley. “Live to ride”, eso es lo que adornaba en cromo su carenado negro mate. Auténtico espíritu libre americano-coreano. Una leyenda, vamos.

Abrí la carlinga y me senté, enseguida me embriagó el perfume a gasolina Harley, uno de los carísimos extras que le daba un toque especial y personal a mi free rider. El control central se aseguró que mis niveles de adrenalina estaban en la media correcta y me dejó arrancar la moto. Aceleré un par de veces mientras Néstor chequeaba otra vez el nivel del depósito de hidrógeno y los rayos UV del exterior. Me abrió entonces el portón del garaje y los rayos de sol penetraron a través de la carlinga cegándome completamente. La carretera se abría infinita y salvaje delan-

te de mí. Mis manos sudaban en el manillar, mi corazón se aceleró y mis pupilas se dilataron. Estaba a punto de lanzarme a la carretera en mi domingo de vacaciones! El bio-descodificador detectó entonces un nivel de nerviosismo por encima de la media y bloqueó la moto los dos minutos recomendados por la OMS y la DGT para estos casos y me administró suero tranquilizante a través del catéter del traje de Geltex.

La verdad que me sentó bien porque eliminó mi sobre excitación y la ansiedad. Aproveché el tiempo para preguntarle a la XBOX acerca de la ruta que me había trazado pues me quería asegurar de que pasaría sí o sí por la carretera de curvas de la montaña de biomasa, por las eternas rectas de la granja solar y por la zona de las centrales nucleares, en la bonita carretera de la costa. Ésta última fue desestimada por XBOX porque había aviso de peligro de fuga atómica para ese domingo. Bueno, la biomasa y la granja seguían siendo una ruta excitante. Mientras arrancaba, el intercom me leyó los mensajes de ánimo que me  envió amablemente Amazon



“Hey Carlos! disfruta en tu día de vacaciones de conducir con el auténtico olor a gasolina Harley! Pero recuerda que por un módico descuento en tu nómina también podrías estar disfrutando del genuino olor a goma quemada Bridgestone”. Otro mensaje, esta vez de la corporación: “Gomez.C, disfruta responsablemente de tu merecido día de vacaciones. Recuerda que mañana tu motivación debe estar por encima del 73% para seguir creciendo. Un saludo.”

También me leyó uno de mi compañía de seguros “Querido señor Gómez, sabemos que está usted en su vehículo y que sus niveles de ansiedad son un poco altos. Le recordamos que la cláusula 325, párrafo 2, redactados en su póliza le obliga a seguir los protocolos de seguridad vial fijados por la OMS y la DGT y que, en caso de incumplimiento, esta compañía procedería al embargo de su vehículo. Le deseamos que tenga un maravilloso y seguro día de vacaciones.” La verdad es que da gusto que se preocupen por uno. Te hace sentir realmente acompañado, pensé.

Dejé la ciudad en modo autopilot y con la playlist que Neurosound seleccionó sonando dentro de los estándares

legales. Apenas reconocía ninguna canción. Me gustó una de un tal Steppenwolf porque en el estribillo cantaba en plan épico “born to be wild” que era exactamente cómo me sentía en aquél preciso momento cabalgando en mi moto.

XBOX había programado los parámetros de conducción en modo deportivo. Tío, un día es un día, me dijo. Pero el bio descodificador volvió a detectar niveles de sudoración y adrenalina ligeramente altos y pasó el pilotaje de la moto al control central. “Dude”, que es como le llamo, conectó en seguida el modo auto cruiser relax. Me administró una dosis de 4 mg/ ml de lorazepan a través del catéter del traje de Geltex que me hizo disfrutar muchísimo del paisaje y de los mensajes del Facegram proyectados en la carlinga. Me hice un selfie con la cámara del manillar pero no quedé muy favorecido porque se me caía un poco la baba. Debería haber esperado un rato después del chute de ansiolíticos.

Al llegar a las curvas de biomasa el intercom me leyó un nuevo mensaje de mi compañía de seguros “Querido señor Gómez, sabemos que está a punto de entrar en la carretera N348, km 32. Es un tramo estadísticamente peligroso por lo



que según el artículo 35, párrafo 4 redactados en su póliza le será aumentada la cuota con efectos inmediatos. En caso de incumplimiento, esta compañía procedería al embargo de su vehículo. Le deseamos que tenga un maravilloso y seguro día de vacaciones.” Como estaba en modo auto cruiser relax no me preocupé en absoluto. Dude sabía lo que hacía. Me hice otro selfie. El labio se me descolgaba por culpa del lorazepan pero lo publiqué en Facegram y tuve 21 likes y 7 comentarios. Creo que realmente debía dar mucha envidia. Je, je.

Dude condujo tranquilamente durante los tramos de curvas y yo disfruté mucho con el humeante paisaje de biomasa. De vez en cuando abría ligeramente la carlinga para respirar un poco de aire fresco pero el bio descodificador enviaba alertas constantes por aumento de dióxido de azufre y monóxido de carbono en mis pulmones así que Dude cerraba herméticamente la cabina en cuanto yo la abría. Tío, lo cierro por tu bien, decía. Y es que Dude es un auténtico compañero de viaje. Es como un hermano para mí.

Estaba ansioso por dejar atrás las curvas y apretar al máximo el motor en las rectas interminables de la granja solar pero al descender a la llanura me encontré con una espesa niebla de polución que no me dejaba ver el infinito paisaje de espejos. Así que dejé que Dude siguiera al control. Me dediqué a revisar algún correo del despacho y solucionar algunos temas para no encontrarme con una montaña de problemas al volver de las vacaciones. También comí lo que Néstor me había preparado. El liofilizado de tortilla de patatas y pan con tomate me supo a gloria. Néstor tiene la mano rota con ese plato. La recta de la granja se me hizo realmente interminable y con esa niebla me aburrí un poco, la verdad. El bio descodificador detectó entonces relajación en los párpados y Dude inyectó una pequeña dosis de anfetamina a través del catéter del traje de Geltex para mantenerme despierto y aunque se opuso al principio, pasé a control manual y me desvié hacia una franquicia de servicio porque necesitaba estirar las piernas.

El local estaba desierto. En una esquina había un androide



de limpieza desintoxicando una mesa y un drone camionero en modo reposo recargando su batería. El androide de la barra me ofreció un café y un liofilizado de tarta de manzana pero me quedé sólo con el café pues el liofilizado de tortilla me había dejado saciado. Intenté darle un poco de conversación pero el androide aquel era seguro de fabricación china y no debía tener introducido el diccionario castellano en su tarjeta de memoria. Cuando me cansé de sus respuestas con monosílabos abandoné cualquier intento de ser simpático. Creo que le importó muy poco.

Pagué con mi código de barras y abandoné el lugar conduciendo en modo manual. La moto iba de maravilla. Estaba disfrutando a tope conduciendo como una auténtica bala, suave y sin ruido. El bio descodificador detectó dilatación en mis pupilas y Dude inyectó 4 mg/ ml de lorazepan a través del catéter del traje de Geltex. De la nada apareció un drone policía de tráfico que me obligó a parar. Debía ir como un puto cohete, pensé. El drone me comunicó que iba a 123,7 km/h en una zona en la que la velocidad máxima era de 120km/h. Le dije que por culpa de la niebla no había visto la señal y me contestó “las manos donde las pueda escanear”. Y es que con estos agentes no se puede bromear. Escaneó mi código de barras para saber si tenía antecedentes. Me hizo el tag de drogas que detectó “un cóctel de barbitúricos, anfetamina y cafeína en mi sangre”, cito textualmente, y la multa fue descontada automática-

mente de mi nómina en cuestión de segundos.

Dude condujo el resto del camino porque yo ya tenia la licencia temporalmente inhabilitada. El drone policía de tráfico recomendó a Dude que me inyectara una dosis de Alprazolam para tranquilizarme y eso me relajó completamente. Ya casi medio dormido, apoyé la cabeza en la carlinga mientras Neurosound pinchaba un tema que me encantó. Decía algo de irse al infierno por carretera y me pareció que se adecuaba bastante al momento. No me acuerdo de cómo llegué a casa.

El primer día de trabajo después de vacaciones no di pié con bola y mi productividad fue sólo del 37% lo que produjo una instantánea penalización en mi nómina. Cuando llegué a casa Néstor me leyó un mensaje de mi compañía de seguros “Querido señor Gómez, sabemos que en la carretera N28, km 45 ha sido detenido y multado por el drone policía de tráfico PT345- 7. Le recordamos que la cláusula 15, párrafo 1 redactados en su póliza, le obliga a seguir los protocolos de seguridad vial fijados por la OMS y la DGT y que, al verse violados, su cuota va tener un recargo con efecto inmediato. En caso de incumplimiento, esta compañía procedería al embargo de su vehículo. Le deseamos que tenga una feliz y segura vuelta al trabajo.” Parece que el señor tuvo un día movido, añadió Nestor. Bueno, dije, ayer me pasé un poco de la raya, pero tío, un día es un día…


Fuente foto destacada: Licencia CC Attribution-Share Alike 2.0; Autor: Sam Howzit
Fuente foto ciudad futurista 1: Licencia CC Attribution-Share Alike 2.0; Autor: JCT 600
Fuente foto ciudad futurista 2: Licencia CC Attribution-Share Alike 2.0; Autor: ZombMax


Valora este artículo sobre live to ride

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (32 votos, promedio: 4,93 de 5)


Cargando…

Carlos De Javier

Carlos De Javier


Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *


Sobre nosotros

El mundo no estaba esperando una nueva revista de motos, por eso ésta no es una revista de motos. Es una revista en la que la gente escribe sobre cosas que les parecen interesantes, eso si, con las motos como hilo conductor. El resultado: apasionante y desconcertante a partes iguales, porque uno empieza a leerla pensando que va a leer artículos sobre motos y la mayoría de las veces acaba enganchado a algo interesantísimo sobre cualquier otra cosa.


Escríbenos

Llámanos


Newsletter