El pulgar fracturado por 8 sitios de Nani Roma

Javier CarroJavier Carro21 junio, 20179min2160

El pulgar fracturado por 8 sitios de Nani Roma

La Real Academia Española da la siguiente definición de decepción:

decepción

Del lat. tardío deceptio, -ōnis.

1. f. Pesar causado por un desengaño.

Y aunque la palabra desengaño inevitablemente crea en nuestra cabeza una continuidad con el adjetivo amoroso (del mismo modo que ocurre con las palabras marco e incomparable o con político y corrupto), los desengaños van mucho más allá del ámbito sentimental, porque las decepciones abarcan todos los campos de la vida.

Las decepciones guardan una relación directa con nuestras expectativas sobre algo.

Esperamos cierta cosa y esa cosa no ocurre (o peor: ocurre la contraria) y esa disonancia entre lo que esperamos y lo que realmente pasa genera una decepción.

Esperas que tu nuevo Samsung Galaxy Note 7 llame la atención de los que te rodean por su estética y lo que ocurre es que los que te rodean tiene que ayudarte a sofocar el incendio provocado por la batería al explotar.

Esperas que esa nueva compañera de trabajo tan atractiva repare en tus indudables encantos y en cambio de repente la ves tonteando en la impresora con Domínguez de Administración.

Eres BMW y esperas revolucionar el mercado con la C1, una moto que no se parece a ninguna moto anterior, y lo que pasa es que consigues uno de los mayores fracasos comerciales de la historia de las motos alemanas.

Esperas que tu jefe te aumente el sueldo en enero y lo que ocurre es, bueno, no hace falta explicarlo, ¿no?

 

el pulgar fracturado Nani RomaEres Nani Roma y te pasas tus primeros 8 años corriendo con tu moto en el Dakar esperando ganarlo y lo que te llevas en esos primeros 8 años del Dakar son, cronológicamente, una caída con pérdida del conocimiento, una clavícula rota, una rotura del motor cuando vas primero en la prueba, un pulgar fracturado por 8 sitios distintos, otra rotura del motor, una rotura del ligamento cruzado anterior, un abandono por accidente y una rotura del cúbito.

Sí, las decepciones tienen que ver clara y directamente con las expectativas.

Y cuanto más altas sean las expectativas, más probabilidades de que surjan decepciones.

Ocurrió con Bojan Krkic, aquel jugador del Barça llamado a ser la nueva figura mundial de la década de 2010 que en realidad está realizando un periplo descendente por el Ajax, el Stoke City y el Mainz 05.

Y ocurre con los amantes de las actrices porno. Una de ellas confesaba que los hombres se bloqueaban ante el hecho de acostarse con ella pensando en el nivel al que estaba acostumbrada y temían no estar ni de lejos a la altura del desempeño esperado. (Y añadía que la mayoría se ponía entonces a intentar realizar piruetas y acrobacias inverosímiles).

En ese sentido, la única manera de poder evitar decepciones es manejar las expectativas.

Y la forma fácil de manejarlas es muy sencilla.

Se trata de tener expectativas bajas o, mejor incluso, ninguna.

Esperar muy poco o nada evita con seguridad decepciones y es una buena manera de llevarse alegrías, ya que ocurra lo que ocurra en realidad siempre va a ser superior a lo que esperábamos.

Sin embargo, hay otra forma menos sencilla de manejar las expectativas.

Otra forma conectada con las profecías autocumplidas y que implica cómo las expectativas pueden cambiar para mejor el resultado real.

Se trata del llamado Efecto Pigmalión.

Fundamentalmente, el Efecto Pigmalión postula que una persona consigue lo que se propone debido a que cree que puede conseguirlo. Y fue desarrollado en un clásico estudio psicológico-pedagógico escrito en 1968 por Robert Rosenthal y Lenore Jacobson titulado Pygmalion in the classroom: Teacher expectation and pupils intellectual development.

el pulgar fracturado de Nani Roma

El estudio consistió en decir falsamente a unos profesores que determinados alumnos de su clase habían sido diagnosticados en un test como superdotados (cuando en realidad eran normales y corrientes). Al cabo de 8 meses dichos alumnos consiguieron unos resultados académicos propios de superdotados.

Lo que argumentaba el estudio que había ocurrido era que las expectativas de los profesores sobre dichos alumnos y cómo se habían relacionado con ellos (y cómo los alumnos sentían esas expectativas de los profesores hacia ellos) habían facilitado y estimulado ese rendimiento.

En palabras de Rosenthal y Jacobsen, “las expectativas y previsiones de los profesores sobre la forma en que de alguna manera se conducirían los alumnos determinan precisamente las conductas que los profesores esperaban”.

O dicho de otro modo, cómo tratamos a una persona y las expectativas que manifestamos sobre ella ayudan a que esas expectativas se cumplan.

Es interesante notar que el Efecto Pigmalión funciona tanto en positivo como en negativo.

Si le decimos a un alumno o empleado que es un lerdo y lo tratamos como a un lerdo, estará más cerca de ser un lerdo.

Y si le decimos al mismo alumno o empleado que es capaz de conseguir un determinado muy difícil logro y lo tratamos como que es capaz de conseguirlo, estará más cerca de poder alcanzarlo.

Michael D’Antonio, uno de los biógrafos de Donald Trump, cuenta que Fred Trump, el padre de Donald, le decía a este cuando era pequeño: “You are a king”.

Fred Trump murió en 1999, sin llegar a ver a su hijo convertido en Presidente de Estados Unidos, lo más cercano a ser rey que se puede llegar a ser en Estados Unidos.

Sabiendo cómo perseveró hasta triunfar en su novena participación a pesar de los decepcionantes 8 años anteriores de roturas de clavícula, pulgares fracturados, roturas de ligamento cruzado anterior y roturas de cúbito, no cuesta imaginarse al padre de Nani Roma diciéndole cuando era pequeño y se subía en una moto de juguete: “Tú ganarás el Dakar”.

Javier Carro

Javier Carro


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